Ojalá sacaran una seriasa, así no mancharían el legado impoluto que aún conserva la Saga Baldurs, pero creo que es…
Introducción: Un viaje rural con encanto visual
Gaucho and the Grassland se presenta, a simple vista, como un juego de granja relajado, con animales, tareas sencillas y una historia ligera pero esta primera impresión dura muy poco. En cuanto comienza la partida queda claro que la propuesta va en otra dirección. Lo que parece un simulador Cozy acaba siendo un título mucho más centrado en la exploración, las misiones y la gestión de recursos que en la vida de una granja tradicional.
La aventura arranca en un quincho, un rancho latino, donde el protagonista que puede ser hombre o mujer junto con su fiel perro tiene la tarea de recuperar la paz en las tres regiones que están cubiertas de espinas que se apodera de los pueblos. Todo esto está envuelto en una estética colorida y tranquila, con detalles culturales como las pequeñas expresiones latinas que aparecen de vez en cuando.
LA VERDADERA NATURALEZA DE LA JUGABILIDAD
El primer cambio respecto a un simulador de granjas típico es que aquí no hay cultivos ni estaciones, tampoco existe el clásico ciclo agrícola. La experiencia se construye alrededor de un bucle que mezcla el cuidado muy básico de animales con la recolección de recursos y una gran cantidad de encargos por parte de los NPC de las distintas regiones.
Los animales se llevan a un refugio, se reproducen por su cuenta y producen materiales. Más allá de recogerlos o guiarlos hacia sus corrales, la interacción es mínima. Por eso, el corazón del juego no está en la granja, sino en las misiones que poco a poco irás desbloqueando.
ENCARGOS, REGIONES Y UN MUNDO QUE SE SIENTE VACÍO
Gran parte del tiempo se dedica a recorrer el mapa, reunir materiales, entregarlos a personajes y abrir nuevas zonas. Las tres regiones a restaurar tienen biomas distintos y efectos climáticos agradables. Caminar con el perro por estos entornos tiene encanto, pero el mapa, aunque amplio, se siente extrañamente vacío.
La mayoría de las actividades giran en torno a ayudar a los NPC con los materiales que piden. Lo que al principio resulta entretenido se convierte en una rutina repetitiva: recoger objetos, fabricar herramientas, desbloquear áreas y hablar con los mismos personajes una y otra vez.
La progresión a menudo se detiene porque una misión requiere un objeto o mejora que aún no tienes, obligándote a cambiar de bioma para encontrar quién desbloquea ese recurso. Esto hace que la experiencia pierda ritmo.
Crafting y construcción: motivación que se desgasta
Satisfactorio al inicio, frustrante después
El sistema de crafting es esencial. Al principio es satisfactorio recoger madera, piedra o arcilla para fabricar herramientas o construir casas. También hay un componente decorativo, que se disfruta cuando se amuebla por primera vez una vivienda.
Sin embargo, el entusiasmo se va desgastando. El juego pide cantidades muy altas de materiales y no ofrece un método claro para farmear recursos en grandes cantidades. Incluso puede pasar que, tras construir la casa que pide una misión, esta no se complete porque falta una receta de mueble no desbloqueada. Esto genera una sensación de estancamiento que vuelve la experiencia pesada.
HISTORIA, PERSONAJES Y LOS PEQUEÑOS RESPIROS
El juego se inspira en el folclore latinoamericano y en sus criaturas míticas, pero la historia acaba siendo superficial. Los personajes son agradables, aunque no dejan huella.
Cada región tiene sus propios biomas, recursos y un sistema repetitivo de misiones. Tras cumplirlas, accedes a pequeños puzles que desbloquean un portal. Allí se completan otros puzles simples para liberar al personaje encargado de esa zona. Estos momentos aportan variedad y rompen la rutina.
La campaña principal se puede completar en unas 4 o 5 horas, aunque si te gusta recolectar y construir puedes alargarla bastante.
APARTADO VISUAL Y SONORO
A nivel visual, el juego apuesta por un estilo caricaturesco en 3D muy colorido y agradable. Las transiciones climáticas y la variedad entre regiones aportan vida. El apartado sonoro acompaña con efectos bien integrados (pasos, sonidos naturales), aunque la música no destaca especialmente.
RENDIMIENTO Y PROBLEMAS TÉCNICOS
El rendimiento es aceptable en PC, aunque con caídas de FPS en zonas amplias. También hay bugs frecuentes: animales flotando, errores al montar el caballo, menús que no se muestran bien con mando o comandos que dejan de responder.
Lo positivo es que los desarrolladores publican actualizaciones cada dos días, corrigiendo progresivamente muchos errores menores y de estabilidad.
¿VALE LA PENA GAUCHO AND THE GRASSLAND?
Gaucho and the Grassland es un juego con buenas ideas y un estilo visual muy atractivo, pero su propuesta actual no logra destacar. Las mecánicas se vuelven repetitivas, la interacción con los animales es muy limitada y el rendimiento aún deja que desear.
No vale la pena comprarlo a precio completo en su estado actual, pero si quieres apoyar un proyecto que aún está creciendo, puede ser una compra interesante.
Si disfrutas de juegos tranquilos, sin presión por avanzar, y te atrae la ambientación inspirada en la cultura latinoamericana, aquí puedes encontrar algo interesante, siempre que tengas paciencia y no te importe lidiar con errores. Pero si buscas un simulador de granja profundo y variado, este no es el juego para ti. Lo mejor es esperar más actualizaciones o comprarlo en oferta.
- 0 Comentarios
- Reseñas
- 10/08/2025
- Buen arte, poca profundidad6.8Puntuación
Gaucho and the Grassland es una propuesta diferente que se aparta de lo que parece a primera vista. Su estética y su ambiente cultural le dan personalidad, pero la repetición de las tareas, la falta de profundidad en la gestión de animales y los problemas de rendimiento terminan afectando la experiencia. Es un título que puede gustar a quienes buscan algo muy tranquilo, pero no logra sostenerse para quienes esperan un simulador completo o un juego más dinámico.
- Lo bueno
- Actualizaciones frecuentes.
- Un estilo artístico colorido y agradable.
- El sistema de misiones está bien organizado.
- Pequeños puzles bastante acertados.
- Lo malo
- El mundo se siente vacío y ofrece pocas actividades fuera de los encargos principales.
- Interacción con los animales muy superficial.
- Misiones repetitivas que se basan casi siempre en buscar y entregar objetos.











